Con mucha pasión,
con un vals,
al compás del ocaso
un, dos, tres,
Un, dos, tres,
y otro paso
y ahora un giro envolvente
y te digo:
Si quieres me caso,
de nuevo, contigo.
Bésame,
con un toque de melancolía
bésame, bésame, todavía,
como besan los rojos
desmayos del sol
cuando envía
sus últimos rayos.
Háblame
con tu deje tan dulce a mi oído
di que sí
aunque sea una exageración
sólo pido
que este vals sea el vals del perdón.
En París
donde fuimos tu y yo paseando
tu y yo, tú y yo,
nos verán
deslumbramos a los tenebrosos
y fuimos amantes
y fuimos hermosos.
Esa luz
sonriente de la primavera
hoy aún,hoy aún reververa
sobre los corazones flechados
una vida entera
desea sus pecados.
Que el salón
no lo sea de pasos perdidos...
Anda ven,
corazón a esperar
otra vez los latidos
del amor en la calle del pez.
¡Ay¡, ¡hellas!
nuestro invierno se acerca al galope
déjame,
déjame que te arrope
y será mi diaria tarea,
que fuego esté a tope
en la chimenea.
Y los dos,
enlazados en santa alianza
y sin fe, y sin fe
ni esperanza
mientras arda una mínima astilla,
sigamos de danza en la última orilla.
Cuando ya
ni siquiera morir nos extrañe
queda París
con el eco de un gran corredor,acompañe
este vals, este vals, este vals
y el final, y el perdón.
(Javier Krahe)